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En la sierra de Huaral, al norte de Lima se esconden aun lo que fuera el hogar de los antiguos atahuallos, quienes construyeron sus moradas allá arriba donde los cerros tocan los cielos, dominando su territorio, a salvo de sus enemigos. ¿Quiere aventura, campamento, trekking?. Tome mochila y arranque a caminar.
RÚPAC Y AÑAY: EL HOGAR DE LOS ATAHUALLOS En la sierra de Huaral, al norte de Lima se esconden aun lo que fuera el hogar de los antiguos atahuallos, quienes construyeron sus moradas allá arriba donde los cerros tocan los cielos, dominando su territorio, a salvo de sus enemigos. ¿Quiere aventura, campamento, trekking?. Tome mochila y arranque a caminar. Basta salir de la ciudad de Lima, rumbo al norte y llegar al óvalo de Chancay (km.82 de la Panamericana Norte) donde una bifurcación a mano derecha nos llevará a la ciudad de Huaral, rodeada de campos dedicados a la agricultura. Si va en auto, vale la pena darse una vuelta por lo que fuera la casa hacienda Huando, que a pesar del tiempo conserva aun la majestuosidad de lo que antaño fuera un centro de producción frutícola de fama internacional. Aun se conservan losleones de marmol que custodian la capilla y un viejo roble que con sus más de 50 mts. de altura hacen imprescindible una foto. Regresando a nuestro tema central comencemos por explicar el atractivo de nuestra excursión. Tanto Rúpac como Añay son dos ciudadelas que fueron construidas por los Atahuallos hace 1000 años atrás. Su principal característica es que fueron construidas enteramente en piedra, incluso los techos. Además, han sido construidas en lo más alto de las montañas, dominando así todo el valle. Basta imaginar a estos antiguos peruanos vigilando el desarrollo de las estaciones del año y sus efectos sobre el valle y el río o siguiendo los desplazamientos de sus enemigos, para comprender su ubicación estratégica más allá del esfuerzo para llegar. AÑAY Para llegar a Añay hay que dirigirse primeramente al pueblo de Huayopampa (km. 56 de la carretera que va hacia Collpa), famoso por sus frutas y su sistema de regadío hecho en base a miles de kms. de mangueras. A 6 kms. de este pueblo se encuentra el caserío de Pállac al pie de la montaña que alberga a Añay. Para llegar ahí es necesario contar con un guía del lugar que nos dirija por un sendero que se recorre en aprox. 3 horas de mediana dificultad. Lo primero que impresiona es cómo la ciudadela ha sido construida siguiendo la silueta de la montaña, haciéndola casi invisible a distancia. El segundo punto a destacar son las construcciones mismas, todas hechas en piedra, con sus techos intactos y las impresionantes paredes de piedra que los sustentan que llegan a superar los 15 mts. de altura (equivalente a un edificio de 5 pisos). Otro tema importante para estudiar es la plazuela central con un intihuatana o reloj solar y algunos elementos fálicos que inducen a pensar en un culto a la fertilidad. RÚPAC El camino a Rúpac se inicia en el km.70 de la misma carretera a Collpa donde está el desvío al pueblo de La Florida. De ahí comienza el ascenso pasando por Pampas, "el pueblo fantasma", para de ahí comenzar a caminar. La jornada completa dura unas 5 horas y el sendero ofrece algunos puquiales donde puede abastecerse de agua. Para no sufrir, recomendamos también que se contrate un guía con su burro para que cargue las cosas (entre 20 y 50 soles según el tamaño del grupo y la regateada). Lo primero que se avista es la fortaleza de Marco Kullpi, que aparece como suspendida del aire por su construcción encima de un acantilado. El pueblo ha sido construido detrás de la fortaleza para que estuviera protegida en caso de ataque. Rúpac se le ha llamado el "Machu Picchu limeño" por lo bien conservadas de sus construcciones, las cuales tienen pequeños accesos para introducirse en salones amplios de gran altura donde se desarrollaba la vida diaria así como se almacenaba los productos. Por lo demás, la excursión a cualquiera de estas dos imponentes ciudadelas las hacen, para los amantes del trekking y la vida al aire libre, una aventura fabulosa "aquisito nomás". Nos vemos en la ruta! |