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Dicen los lambayecanos (que viven en el pueblo de Lambayeque) que Chiclayo es un pujante pueblo joven que se desarrolla al costado de Lambayeque. Una broma que podría enfurecer a otros pero no a los chiclayanos, alegres, pujantes y orgullosos de su ciudad.
QUÉ VIVA CHICLAYO Dicen los lambayecanos (que viven en el pueblo de Lambayeque) que Chiclayo es un pujante pueblo joven que se desarrolla al costado de Lambayeque. Una broma que podría enfurecer a otros pero no a los chiclayanos, alegres, pujantes y orgullosos de su ciudad. Para comenzar, llegar a Chiclayo es más fácil de lo que se pueda pensar pues no es necesario ir en avión. Basta con tomar los excelentes buses cama de Cruz del Sur u Ormeño que por no más de S/. 200 (aprox. US$ 57) lo llevan ida y vuelta, de manera tal que viajará toda la noche durmiendo (ojo, incluyen cena y película a bordo) y llegará a su destino a las 7:00 am. Una vez en Chiclayo, será bueno decidir donde alojarse para dejar el equipaje y tener las manos libres. El hotel más exclusivo de Chiclayo es el Gran Hotel, un hotel de 4 estrellas con servicios de 5. si bien sus tarifas son altas para el mercado (US$ 80 hab.doble) nunca está demás pedir algún descuento y disfrutar de sus instalaciones, que por lo demás, son el centro social y empresarial de Chiclayo. Además tiene otras excelentes opciones como son el Garza Hotel, otro 4 estrellas con tarifas más cómodas pero con servicios completos como son piscina, comedor (donde alguna vez me sirvieran el impresionante ferrocarril: lomo, tacu tacu, arroz, puré, papas fritas, plátano frito, huevo frito, tocino, salchicha y ensalada) y aire acondicionado. También está Las Musas, recientemente remodelado y el Costa del Sol recien inaugurado en el centro de la ciudad. Siguiendo con el tour, conviene ir de frente a Túcume, el valle de las pirámides, donde se ubican los restos de las huacas de la cultura Sicán. Si bien el paso del tiempo ha destruido gran parte de la forma original de las huacas puede observarse aun la magnificiencia de estas construcciones e imaginarse la vida diaria de estos antiguos peruanos. La visita al museo de sitio terminará de redondear la comprensión de este lugar. Ya de regreso a Chiclayo debemos parar en el pueblo de Lambayeque para conocer el museo Brunning donde se exhibe todas las piezas del Señor de Sipán entre otros valiosos objetos. De ahí lo que sigue es un encuentro sublime con la comida chiclayana en el Rincón del Pato de nuestro gran amigo Lizandro Castillo quien cría sus propios patos para preparar un soberbio arroz con pato. Para el postre una visita a la fábrica de King kones San Roque a la salida de Lambayeque. La tarde puede ser aprovechada para caminar por las calles de la ciudad y conocer el centro, el edificio de la alcaldía y la iglesia mayor así como el Pase de las Musas. Si lo suyo, en cambio, es la historia no deje de visitar el Museo sicán en Ferreñafe, recientemente inaugurado. Por la noche, prepárese para la diversión pues Chiclayo cuenta con discotecas y karaokes de "diversión extrema" (además del Gran Hotel pueden visitar "Dreams"). En cuanto a casinos, tanto el Gran Hotel como el Garza cuentan con amplios espacios de juego y tragamonedas. Finalmente, el domingo se presta para hacer una visita a Sipán para conocer in situ la tumba del Señor de Sipán o ir a Pimentel a pasar un día de playa. Otra opción que completa las dos anteriores es Monsefú y admirar (y comprar) sus sombreros y canastas o sus tejidos de hilo. A las nueve de la noche sale el bus para Lima y llegará temprano a trabajar. ¿Ya ve? un fin de semana en Chiclayo al alcance de la mano. Nos vemos en la ruta! |