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Pregunta para los limeños: ¿hace cuánto tiempo que no visitan el Parque de Las Leyendas? Probablemente la respuesta “hace 20 años” o “no me acuerdo” sea la mayoría pues tenemos en la mente que nuestro parque zoológico es un lugar abandonado al que no vale la pena ir. Nada más lejos de la realidad.
Para comenzar, debiera tenerse en cuenta que El Parque de Las Leyendas es un compendio pequeño pero diverso de la enorme flora y fauna de nuestro país. Pocos zoológicos en el mundo (sí, pocos) pueden darse el lujo de tener más de 200 especies nativas dentro de sus muros. Y qué decir de la cantidad de aves que allí se muestran siendo el Perú el país con mayor variedad de aves en el mundo (aunque nuestros hermanos colombianos digan que ellos lo tienen, lo cierto es que con el Perú disputan siempre el primer lugar). Por lo tanto, ya de por sí con lo que tenemos en el zoo limeño alcanzaría para que cualquier extranjero dijera que ha visto más animales raros de los que nunca había visto en su vida.
Además del zoológico en sí, el Parque de Las Leyendas guarda en su interior la Huaca Cruz Blanca, santuario importante del Cacicazgo de Maranga, una de las culturas originarias que habitaron el valle del Rímac, conocido hoy como Lima. Además, un bien cuidado museo alberga una réplica exacta (y certificada) de la tumba del Señor de Sipán, lo que introduce al visitante en los orígenes de las culturas del norte del Perú.
Entonces ¿por qué no llevar a nuestros turistas a visitar al Parque? Varios de nuestros lectores deben estar diciéndose, y con razón, de que el lugar no está preparado para recibir turistas pues sus instalaciones dejan mucho que desear. En efecto, la dirección del Parque tiene una tarea pendiente en cuanto a servicios higiénicos, rediseño del entorno del “Area Internacional” y otros que requieren atención esmerada y presupuesto para ponerlas a punto. Sin embargo, debiera verse esta situación como el vaso medio lleno y no medio vacío. El potencial del Parque es indudable y lo que requiere es el compromiso de todos para subsanar sus deficiencias e incorporarlo al City Tour de la Ciudad en lugar de condenarlo simplemente al olvido porque los baños no tengan papel higiénico.
Asumiendo que Machu Picchu pase los diez mil visitantes y habiendo conseguido que Lima se haga su espacio como destino gracias a la gastronomía, sería absurdo que no busquemos desarrollar atractivos que los tenemos tan a la mano que simplemente los ignoramos. Así que proponemos desde esta tribuna que la dirección del Parque convoque a los agentes de viaje y operadores para que con una cerveza en la mano, ahora que el calor empieza, recorramos juntos el parque, propongamos las mejoras y nos aboquemos a ejecutarlas. Un dato final para los que no lo saben, el Parque de Las Leyendas tiene 30 hectáreas de extensión y apenas utiliza cinco. Cuenta con un amplio estacionamiento para autos y buses y las explanadas que tiene puede albergar eventos hasta de diez mil personas. ¿Vamos a desperdiciar todo eso?
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