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En el valle de Lunahuaná la consigna es.... ponerle apellido a todo y convertirlas en "Pachamanca al estilo Lunahuaná", "Conejo al estilo Lunahuaná", "Cuy al estilo Lunahuaná", ahora los nombres serían compuestos para saber de donde viene tal o cual cosa.
Buscando lo nuevo El Estilo Lunahuaná Canotaje, vinos y conejos por Wacho Aguirre
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En el valle de Lunahuaná la consigna es una sola, ofrecer al visitante algo más que vinos y camarones luego de una "adrenalínica" práctica de canotaje. Para ello, sus autoridades y empresarios revisaron la gastronomía local y encontraron pachamanca, camarones, cuyes y conejos. Nada nuevo, pues también se encuentran en otras latitudes. La solución.... ponerle apellido a todo y convertirlas en "Pachamanca al estilo Lunahuaná", "Conejo al estilo Lunahuaná", "Cuy al estilo Lunahuaná", ahora los nombres serían compuestos para saber de donde viene tal o cual cosa. Advertidos por la puesta en marcha de esta estrategia de marketing, decidimos investigar qué tan efectiva era. El fuerte sol de mediodía nos obligó a instalarnos frente a una generosa mesa donde estaban los platos con nombre agregado. Empezamos por uno con yuquitas fritas, crujientes pedacitos de broster y una suave salsa picante. Los comentarios eran mudos hasta aquel momento, había que mover la cabeza por lo menos y decir algo. No había vuelta que darle, el cambio no sólo estaba en el nombre, pues hasta el aroma era distinto. Sin más trámite empezamos a preguntar por aquel sabor y textura de un conejo perfectamente suave, jugoso y delicia inmejorable. La carne era tierna, fresca y recién preparada por lo que antes de dar un respiro el plato estaba ya vacío, momento en que empezamos por otro ahora con mas calma. Una sola pista Debíamos conocer el secreto de aquella cocina, pues conejos se preparan en muchos lados, pero este era simplemente extraordinario. Preguntamos directamente ... y nada, sólo una sonrisa como respuesta. Un rato después en medio de la conversación y un adobo de la misma carne, volvimos al ataque... otra sonrisa. Mil veces más y siempre la misma sonrisa amable. Ni modo, la Sra. Hilda Huamán , anfitriona y dueña de Valle Hermoso, el restaurant campestre que nos acogía, defiende insondable su innovación culinaria. Lamentablemente ya sin más estomago para continuar con la Pachamanca aún intacta sobre la mesa, doña Hilda nos trae una tazita con caldo, cuyo aroma similar al conejo ya probado, se asemeja a un suave pisco, a pisco de la zona ¡Bingo! Es el secreto, uno solo pero algo confirmado con un Sí y la siempre amable sonrisa. El caldito, nos dijeron mas tarde, era precisamente un consomé de los huesitos del conejo, sacadas para preparar los broster, los "Conejos al estilo Lunahuaná". Sin duda, la sustancia terminó por reanimarnos de la larga noche anterior, de la fiesta del níspero. Festival del Níspero El nombre de la fiesta era XII Edición del Festival del Níspero y en la plaza de Lunahuaná no alcanzaba una persona más. Las candidatas al reinado jalaban las miradas hacia el estrado, los vinos y piscos corrian de mano en mano y la mayoría celebraban en nombre del níspero, otros por la ganadora del concurso, algunos, como nosotros, por el sólo hecho de estar ahí conociendo a la gente, probando sus vinos, sus piscos y su cachina, todos al estilo Lunahuaná, lunahuanense o lunahuanático, es decir, mitad lunático y mitad fanático, que son los que están "locos por Lunahuaná". Bromas aparte, la noche terminó con los rayos del sol anunciando que el bullicio y la juerga se trasladaban al río, donde el canotaje sería la estrella. ¿Y el Níspero?. Pues en las chacras y en bolsitas transparentes a un sol el kilo, "Al estilo Lunahuaná", aunque esa es otra historia. Nos vemos en la ruta! |