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Comiendo y Durmiendo en Cerro de Pasco |
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En el año 94 vendía carrocerías y me invitaron a la fiesta del patrón del pueblo de Rancas, en Cerro de Pasco. Fue uno de los viajes más intensos que recuerdo.
Todo comenzó cuando llegamos: Cerro es una ciudad que queda a 4600 msnm, donde siente uno que, por el soroche, le están rompiendo el craneo a patadas. Además, el frio es terrible, no hay un hotel que valga la pena y la comida es horrible. Recuerdo una vez que fui a Cerro y me alojé en la Villa Minera, el único hotel más o menos decente (más menos que más) y pedí un plato de comida. Me dijeron que tenían Pachamanca así que venga la pachamanca nomás. Al cabo de media hora me trajeron mi plato y el primer bocado, frio. Toda la comida fría. Llamé al mozo inmediatamente y le reclamé la falta de respeto de traerme un plato frío. Pues, con esa sencillez que caracteriza al hombre del ande me respondió: - es que se ha enfriado por el frío Es cierto que hacía un frío salvaje pero aquello era una tomadura de pelo - oye, le dije, ¿tú crees que soy idiota?. ¿Me has visto cara de gringo o que? - Pero señor, es verdad - Que verdad ni nada. Anda y calienta la comida como corresponde El cholo se llevó el plato y como ya estaba amargo caminé detrás de él y me metí a la cocina. Ahí estaban los cocineros así que los regañe a todos y me quedé a que calentarán la comida. Cuando estuvo bien caliente, agarré mi plato y yo mismo me lo lleve a la mesa. Ya satisfecho con mi reclamo me senté a comer. Ya estaba frío… |